El equipo de CENTRAL MOTORAUTO desmontó cada pieza con el mimo de quien pela una naranja. El motor carburaba como un abuelo después de siesta, así que lo afinamos hasta que ronroneó como un gatito. Repusimos luces, frenos y hasta el ambientador de pino. Ahora este Renault 4 está listo para ligar en los semáforos.
Un Renault 4 aparcado desde la Expo’92 llegó al taller más nostálgico que las torrijas de la abuela. Cambiamos bujías, reanimamos el motor y le dimos cuerda para otros 30 años de paseos mañaneros. ¡Hasta la bocina suena a verbena!